viernes, 30 de agosto de 2013

Jaime cruza el Canal de la Mancha


Debo reconocer que hacía mucho tiempo que deseaba escribir esta entrada, tanto como dos años. No os he hablado nunca de él, se llama Jaime Vega, cántabro con residencia en Barcelona, ingeniero, casado y con dos hijos. Amante de dar brazadas sin parar en la piscina pero sobre todo en el mar. Hace un par de años me dijo que quería prepararse para cruzar el Canal de la Mancha, con cara horrorizada le pregunté si sabía lo que decía... Tal vez pueda ser una de las travesías más complicadas y duras que existan, para empezar se debe hacer sin neopreno, el agua ronda los 13-17 grados de temperatura, las corrientes y mareas hacen complicadísima la travesía ya que a parte de nadar muchos más km de lo que realmente es el canal el línea recta, existe un lugar llamado "El cementerio de los sueños" que puede acabar con tu travesía cuando ya no te quede nada para acabar, y es que los 34 km reales del canal siempre se convierten en más de 45 y hasta 60 pico km nadados... Casi nada, ¿verdad?

Viendo que Jaime tenía entre ceja y ceja cruzar se puso a entrenar, apenas 9 meses para preparar la travesía, en Junio del año pasado vinimos hasta Dover para que lo intentara, pero las malas condiciones ambientales hicieron que tuvieramos que decidir concluir la travesía a las 5 horas y es que los 13 grados del agua entre otras muchas hicieron que fuera imposible, y es que el canal es el canal y esto esto no era  moco de pavo. La salud de Jaime iba por delante de cualquier reto, así pues vuelta a casa con las manos vacías pero con ganas de volverlo a intentar.

Y dicho y hecho otro largo año de entrenamientos, donde Jaime se ha dejado los cuernos, porque metros no le han faltado y horas de dedicación safrificio y constancia tampoco... Y es que el que diga que para esto no hay que entrenar tanto, que coja y lo pruebe y luego me cuente que tal... No hace falta decir nada más, por ahora.


El día 27 ya estábamos en Dover esperando que el capitán del barco decidiera que día era mejor para salir, parece que la temperatura del agua estaba más caliente, entre 16-17 e incluso en algun punto 18 grados, hacía sol y una temperatura más o menos agradable, pero hacía viento y eso complicaba las cosas dentro del canal así que el capitán decidió que Jaime empezara a nadar jueves día 29 a las 3:30 am.

Evidentemente si estoy escribiendo esto es porque Jaime acabó con éxito y tocó tierras francesas en 14 horas y 20 minutos nadando la santa barbaridad de 48 km, superando el frío, el viento, unas olas de la leche y las duras corrientes generadas por las mareas.


No quiero explicar toda la travesía porque eso es algo que le toca a él, al fin y al cabo yo solo iba en la barca. Pero si que me gustaría decir algo:

Cruzar el Canal es una barbaridad, una locura y una puñetera proeza, no es ir nadando de un punto a otro, no, eso lo puede hacer cualquiera, es nadar con mucho frío y sin e neopreno, es superar las olas que te van golpeando, es tener fuerzas para apretar cuando cambian las mareas, es tener la santa paciencia de nadar casi 15 horas con todas estas condiciones y encima ser consciente que un mal cálculo con las mareas te puede dejar fuera cuando llevas más de 40 km nadados, es ser estratega, es superar el dolor muscular que genera bracear durante tantos km, es saber avituallarse rápido para que la corriente no te empuje, es mantener la calma cuando ves tierras francesas porque aunque parece que están ahí, queda aun mucha travesía, es cambiar de ritmo cuando no puedes con tu alma, es aguantar y no deacaer, es aprender a disfrutar sufriendo... Es un duro ejercicio físico... Y mental!!!
He nadado mucho y en muchos lugares, y des de luego que después de vivir esto, puedo decir que pocos lugares me causan tanto respeto... Y eso que yo solo iba en la barca!


Dicho todo esto pues... 
No me cansaré de decir nunca que lo que ha conseguido Jaime es una proeza, que los tiene cuadrados, y que la enhorabuena se queda corta... Es el 12o español de la historia en cruzarlo y encima por un tiempo mucho inferior al que se planteaba. Y esto, repito, no lo hace cualquiera!


Por otra parte...
Entrenar a alguien que no ha sido nadador, es decir que no ha competido, ni entrenado ni ha tenido un aprendizaje de la técnica, del deporte, del entrenamiento y la competición no es nada fácil, contando también que el factor edad es bastante importante, por no decir mucho. Tengo que reconocer que en estos dos años probablemente sobre todo en el primero haya cometido errores como entrenadora, pero acabo este ciclo no contenta por lo conseguido, que también, si no contenta por vivir la natación desde el otro lado, desde encima de la barca algo tan duro y dificíl, ha sido emocionante para mi poder transmitir todo lo que las aguas abiertas y todos los 25 km competidos me han enseñado, y ver y comprobar que aquello que intentas inculcar funciona y es más, que tu papel en la barca para que otra persona consiga el objetivo, te puede llegar a llenar tanto como nadar un 25 km, de manera diferente, si, pero llena.
De estos dos años me quedo con muchas cosas que tardaría mucho en enumerar, del momento de la prueba, me quedo con el momento en que Jaime lleva 13 horas y el juez nos comunica que hay que apretar o Jaime se quedaría sin acabar.... Y por supuesto con el momento de ver salir a Jaime del agua en tierras francesas acabando el Canal, y como no, poniéndose a bailar.... Es Jaime!

Y esto es todo amigos, Mari-palo (es así como me llaman...) se despide hasta otra aventura como entrenadora... mientras mis manos y mi cabeza como fisio seguirán funcionando!



domingo, 25 de agosto de 2013

Volver

Si tuviera que ponerle un título a este verano sin duda sería el de esta entrada: Volver
Volví al mundo de la natación pero como fisioterapeuta en los Mundiales de natación en Barcelona, volví a Sevilla para recordar un sueño, otro mundial, y para hacer uno nuevo realidad y volví a Budapest para poder mirar esta bonita ciudad con otros ojos, con buenos ojos.

Podría explicar muchas cosas de los Mundiales, anécdotas, momentos... pero me voy a quedar solo con una cosa y es que al fin y al cabo el caballo es caballo lo mires de frente y veas la cara o lo mires por otra parte y veas el culo, porque tanto el culo como la cara siguen siendo del mismo caballo; con esto quiero decir que tanto puede ser bonita la cara como el culo y que la suerte es poder haber visto los dos puntos de vista. Y que el último me ha aportado conocer a mucha gente, pasar grandes momentos, crecer como profesional y tener la oportunidad no solo de ejercer de fisio voluntaria sino de trabajar con el equipo australiano de waterpolo masculino. 
Para acabar quiero dar las gracias a Isa y a Fidel por el trato recibido y la confianza depositada.



Sevilla tiene un color especial... Si, si ya lo ha tenido siempre des del 2004 aun más y des del 2008 pasó a ser un lugar no solo con un color especial, si no un lugar mágico donde el esfuerzo diario de muchos años, donde todas las brazadas que di al largo de mi vida dieron su fruto y donde lo pude compartir con toda mi gente. Un lugar que significa muchas cosas para mi, no es solo un resultado, son vivencias, sentimientos, recuerdos, son personas y son sensaciones y desde ese 8 de mayo del 2008 no había vuelto a la ciudad mágica. Aterrizar en Sevilla significaba sentir muchas cosas, pero entrar en el CAR de la Cartuja y ver el río Guadalquivir, la zona de salida, las gradas y bajar al pantalan... y respirar hondo y sentir un montón de cosas, nostalgia, recuerdos, felicidad y un nudo en la garganta que te pide a gritos que eches unas lagrimitas, pero unas lagrimitas buenas, de esas que te recuerdan lo feliz que pudiste a llegar a ser ese día.



Allí hice un sueño realidad y mi visita a Sevilla no solo era para recordarlo, si no para hacer realidad uno que llevaba años buscando, no tiene nada que ver con competir, pero si con el agua, con mi símbolo, mi amuleto, mi tatuaje, mi animal... Des de bien pequeñita había soñado nadar con delfines y me propuse que de este verano no pasaría, así que de Sevilla a Portugal y en el Algarve al agua patos, pero con delfines, por supuesto. Experiencia mágica, terapéutica e impresionante. Aunque me hubiera gustado nadar con ellos en libertad en las Azores, tengo que reconocer que no estuvo nada mal hacerlo en acuario y tener la oportunidad de acariciarlos y nadar cogida a sus aletas, es algo impresionante; sueño hecho realidad.



Pasamos de la ciudad mágica a la ciudad maldita, lugar donde nadé mi primer Europeo y pude comprobar que las rivalidades dentro del agua existen perfectamente también fuera y que la competitividad se puede llegar a transformar en maldad cuando uno se siente amenazado por la posibilidad que lo repases compitiendo. Lugar que me tenía que haber llevado a mi tercer Europeo con la mirada puesta al Mundial del año siguiente, momento que nunca llegó. Budapest llevaba connotaciones negativas y eso no podía ser... Ciudad que cuando estuve no la pude ni visitar, decidí ir de vacaciones este verano y que junto a Praga fueran los destinos escogidos para hacer turismo. Así pues cuando una ve el puente de las cadenas y el parlamento iluminado es imposible que no se le borren los malos momentos que conlleva la palabra Budapest, que unas risas a la orilla del Danubio o los buenos momentos en Isla Margarita pueden hacer que lo que estabas mirando, ahora lo mires con buenos ojos. Por último, Praga, de Praga no tengo palabras, es tan sumamente bonito que no se puede expresar, se tiene que ver. En Praga no había estado así que como cuando competía pedí unos deseos, esta vez pero, atados a la barandilla del puente cerca del muro de John Lennon, con un candado, cuyas llaves permanecerán siempre conmigo.