miércoles, 24 de enero de 2018

¿Te imaginas que...?

¿Te imaginas que nos vamos a la otra punta del mundo? Era muy pequeña y ya soñaba con pisar el país donde la natación, mi deporte, era el deporte rey. He llevado bañadores y toallas con Australia serigrafiado, había visto miles de vídeos de nadadores australianos, sus piscinas, ese país donde el canguro era símbolo de muchas cosas, pero quedaba tan y tan lejos que soñar era lo único que mantenía ese deseo vivo. 

Tan pequeña era que, como los que me conocéis bien sabéis, no destacaba para nada nadando, pero cuantas veces me había dicho a mi misma ¿te imaginas nadando con la selección? Y en un campeonato del mundo? Por aquel entonces era impensable, ni tan siquiera me clasificaba para los campeonatos de España, pero me sentaba delante de la tv a ver los Juegos Olímpicos y los mundiales, también quedaba muy lejos, pero soñar era lo que mantenía ese deseo imposible vivo. Deseo, sueño y objetivo que años más tarde se hizo realidad! 

Mucho más mayor, ya en la universidad y sin dejar de imaginar y soñar en todo lo anterior, mientras se cumplían mis sueños deportivos, llegaba a casa y recuerdo perfectamente como por mi cabeza se repetía de nuevo... ¿te imaginas cuando tenga mi propia consulta? Mi negocio? Este sueño no estaba tan lejos, sabía que con trabajo y constancia algún día, si las cosas se hacían bien, tal vez, podría llegar, pero la ilusión de mantener ese deseo vivo, me hacía soñar cada día. Siendo ahora mi realidad! 



Ya deportivamente retirada, con la carrera acabada y un negocio propio, me permití el lujo de volver a soñar en lo primero, en aquello que me ilusionaba cuando era pequeña, en viajar, viajar mucho y visitar, primero aquel lugar que mi mente había idealizado, Australia. 
Primero creí que lo haría con una de mis mejores amistades, con la que no pudo ser pero disfrutamos de un viaje mágico a Japón, después creí que Australia sería en un futuro mi viaje de boda, y cuando todo se torció recordé lo mucho que deseaba seguir soñando, así que me aventuré a cumplir mi sueño y pisar Australia, donde viví una de las mejores experiencias de mi vida, conocí personas maravillosas e hice realidad ese sueño de cuando era pequeña y me había acompañado toda mi vida. 

Pero aquí no acaba la historia, porque en septiembre, al volver del viaje soñado, me recordé a mi misma que una vida sin proponerte nuevos objetivos, nuevos sueños de aquellos que con tan solo pensar se te iluminen los ojos, no es una vida llena. Así que me puse a estudiar una de mis pasiones, fotografía y seguí soñando proponiéndome pisar el último contintente que me queda por pisar de este maravilloso planeta, África, un viaje que nunca hubiera dicho que haría y ahora solo pensar que en dos meses viajaré a Kenya, me late el corazón igual de rápido y se me dibuja una sonrisa, como la de aquella niña que soñaba en nadar mucho y en viajar a Australia! 

La vida te lleva por diferentes caminos y es importante aprovechar lo positivo que te brinda cada uno de ellos, en una edad donde la presión social aprieta para ser madre entre otras cosas, yo por ahora, he escogido el camino menos transitado, pero siempre fiel a mis sueños y a mis ilusiones, cada día al abrir los ojos nunca falta un... ¿Te imaginas...? Que me motiva a trabajar duro para llenar la vida de experiencias, sueños, viajes que me hagan brillar los ojos y que si la vida algún día tiene que acabarse, tenga siempre la certeza que la he vivido y exprimido al máximo! Y con ese ¿Te imaginas? Lo acompañe un... ¿Te acuerdas de...?

Nunca, nunca, nunca, ni en los momentos más difíciles dejes de soñar...! 
¡¡¡¡África que voy!!!!

¿Te imaginas que....? Continuará...




martes, 2 de enero de 2018

Bienvenido 2018

Son las 12 de la noche del 31 de diciembre del 2018, hace frío, mucho, veo los fuegos artificiales en un parque de atracciones de la ciudad de Copenhague llamado Tivoli, es mi primer fin de año haciendo aquello que más me gusta, viajar. 

Empezar el año de la mejor manera posible, la palabra empezar, suena bien ¿no creéis? Tal vez sea eso tan mágico que tiene coger un avión, el hecho de empezar una nueva aventura. Empezar también significa dejar cosas atrás y estar en constante renovación, abrir la mente, los ojos y el corazón para llenarlo de nuevas sensaciones, nuevas experiencias y nuevos momentos, momentos que el día que queden en el pasado formen parte de lo que en el presente seamos. 

Un paisaje bonito, una cultura diferente, unas costumbres que no son las tuyas, fotografiar lo primero que te asombre, compartirlo con las personas que tienes alrededor, o con las que están lejos pero pendiente de tus aventuras, un desayuno con tranquilidad y una buena charla en el hotel, caminar contemplando las personas, los edificios, aquella plaza, una iglesia, los canales, la ciudad y su esencia, unas risas después de algún comentario ingenioso o cualquier tontería que se te pasa por la cabeza, fotografías divertidas, aquella charla sobre cosas de la vida después de un día intenso de “turisteo”... 

Empezar así el año sólo puede traer cosas buenas, la primera el buen recuerdo de unos días fantásticos que ni la lluvia y el frío han podido entristecer, y la ilusión de buscar un nuevo objetivo para empezar otra aventura. 

Cuando nadaba tenía la vida llena de objetivos, cada objetivo le daba significado a las brazadas de cada mañana a la ilusión que todo aquello generaba, en el trabajo tengo objetivos a diario que son el motor de la ilusión de ser cada día mejor profesional, y en la vida es importante también tener objetivos que te mantengan vivo, que la magia no se apague, que nos permitan tirar adelante cuando no todo es bonito, que nos hagan disfrutar, reír, observar, vivir y sobre todo sentir! 

Así pues este 2018 me quedo con la palabra empezar, que empiecen nuevas aventuras, que empiecen nuevos objetivos, que empiecen nuevas amistades, y con los míos que empiecen nuevos buenos momentos, que empiecen nuevos sentimientos, que empiece el momento de dejar atrás aquello que pesa, que empiecen todas aquellas pequeñas cosas que muchas veces no valoramos pero son capaces de sacarnos una sonrisa, que empiece cada día de nuevo y no pare nunca la capacidad de asombrarme una y otra vez como aquel niño que descubre algo nuevo! 

Empecemos pues, ¡Feliz 2018!