jueves, 21 de febrero de 2013

Una noche nostálgica

Esta entrada es una de aquellas que me gustan, marcada por los recuerdos y los sentimientos de una étapa, tal vez se os haga un poco pastelona pero los que me conocen bien saben la importancia que tiene para mi lo que os voy a contar, intentaré no profundizar mucho no vaya a ser que la nostalgia se me vaya de las manos.

A mi gente, a mis amigos e incluso a mis pacientes siempre les digo que para atrás ni para coger impulso, pero hay veces que es inevitable mirar hacia atrás y más cuando hacerlo te provoca felicidad, al fin y al cabo y ahora si que me repito es muy importante recordar de donde se viene para saber a donde se va.

Me dejo de historias y voy al grano, el pasado 9 de febrero se celebró el 25 aniversario del CAR de Sant Cugat, ocasión para reencontrarse antiguos deportistas, antiguos compañeros, personas con las convivías día a día, personas que pasaron durante un tiempo a formar parte de tu família, con los que comías, cenabas, compartías habitación, biblioteca o entrenamientos...
Tengo que reconocer que el evento estuvo muy bien organizado, fue emotivo y bonito y aunque no me reencontré con toda mi gente de hecho con poquita, sirvió para recordar todos aquellos momentos que viví ent aquellas paredes durante dos años.
Para unos cuantos el CAR es o fue solo un lugar de entreno, para otros pero el CAR pasa a ser algo más, un lugar donde fabricar objetivos y sueños y donde todo el mundo trabaja en la misma dirección para que tu puedas conseguir aquello que te has propuesto. Tengo y debo reconocer que para mi el CAR  no es un lugar cualquiera y a pesar de que no cumplí los objetivos deportivos marcados, ni mucho menos, debido a una lesión y a otros motivos que ahora no vienen al caso, el CAR siempre será para mi un lugar mágico, un punto de inflexión en mi vida, mucho más que una piscina, un gimnasio y una habitación, muchísimo más. Tal vez sea porque no solo lo viví como nadadora, fue donde sentí que por encima de cualquier prejuicio se creía en mi y en lo que hacía, fue donde habiendo creído que ya había conseguido mi límite me demostré que no era así, fue donde volví a encontrar la magia en cada brazada, en cada largo y en cada quilómetro. También allí encontré la magia de la fisioterapia deportiva haciendo prácticas, actividad que en un futuro no muy lejano le iba tomar el relevo a la natación y fue donde también me realicé como persona iniciándome en el mundo laboral trabajando cuando estaba lesionada.

Pero todo esto no hubiera sido especial y no ocuparía una gran parte de mi corazón si las personas que me hubieran rodeado en áquel entonces no fueran como fueron, al fin y al cabo como bien dice una frase que leía el otro día en internet "la gente olvidará que dijiste, la gente olvidará que hiciste, pero nunca olvidará como los hiciste sentir"  y es que sentirse bien, a gusto y querido es la base para ser feliz. O no?

Acabando ya, simplemente recordar que la noche del 9 de febrero sirvió para recordar todos los momentos pero sobre todo, todas las personas que aunque no estuvieran en la cena forman una parte importante de este recuerdo de felicidad y hacen que ni tansiquiera me acuerde de las lesiones y de los malos momentos, que los hubo, pero gracias a todo esto dejaron de ser importantes.

Bueno voy a dejarme de sentimentalismos y como una imágen vale más que mil palabras he reunido unas cuantas fotografías de esta época, nostalgia? Si, mucha, pero juzguen ustedes la felicidad que transmiten estas imágenes. Pasen y vean...



Gracias a todas personas que hicieron posible todo esto. El adiós fue rápido, el recuerdo es para siempre. CAR 2008-2010.








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