martes, 4 de septiembre de 2012

... La historia tiene final

Hace tiempo estando aun en activo publiqué una entrada con una historia, mi historia, que contaba como me había iniciado en el mundo de la natación, que estaba y había vivido y que significaba para mi todo eso. La historia acababa con un "continuará" y hoy dos años después de mi retirada he decidido acabarla con esta entrada, tal vez antes no hubiera sido capaz, era demasiado... ¿difícil? Puede! Y hoy después de un verano donde se han removido tantas emociones, recuerdos y sentimientos acuáticos creo que soy capaz de recordarlo todo con entereza y una sonrisa y puedo estar contenta de haber vivido todo lo que viví. Así que hoy, hoy es un buen día para copiar y pegar lo que escribí y acabarlo, eso sí, con un punto y seguido, porque el que ha sido nadador, lo es toda la vida...




"Quina sort, em va tocar a mi, li hagués pogut tocar a un altre, em va tocar a mi viure tot plegat tan intens en tant pocs anys. 
Aprens companyerisme, aprens a corregir defectes, aprens a acceptar l'altre. Creixes, plores d'alegria per guanyar, plores de tristesa per perdre, creixes! Et fa més fort, aprens pel futur... Sort, sort d'haver-hi estat present!"

Todo empieza muy rápido, casi ni te das cuenta, un día de repente pasas de hacer clases de natación con el cole, a estar federada y competir en este deporte. Es entonces cuando todo es un juego, el juego de aprender a flotar, de tirarse al agua, de jugar con tus compañeros, el juego de divertirse por las tardes cuando se sale del cole, pero envez de hacerlo en casa, en la piscina rodeado de niñ@s que juegan al mismo juego, agua y diversión.
Aprendes las reglas de este deporte, te enseñan la técnica, cómo hacerlo... y sin darte cuenta poco a poco vas asimilando lo que significa ganar, pero también perder.

Empecé a nadar con 6 años en el Club Natació Premiá, después de un mes de prueba decidí que aquello me gustaba, me sentía bien, así decidieron federarme. Los 4 años siguientes pasaron rapidísimo, o tal vez no fue así, pero yo tengo esa percepción. Empecé a nadar poco a poco los 4 estilos (aunque el que se me daba mejor era la mariposa) , y las primeras competiciones, todo fue rodado, en nada ya habían aumentado las sesiones de entrenamiento semanales y ya había algun día, que con 9-10 años me levantaba muy pronto por la mañana (5:15) para tirarme al agua a las 6. Y aun así seguía siendo un juego.


En septiembre de 1997, con 10 años, decidí hacer un cambio en mi entorno natatorio, y aunque nunca destaqué por aquella época, quise irme a un club más grande, con grandes infraestructuras y con un equipo de natación (categoría alevín por áquel entonces) mucho mayor. El C.N. Mataró, el club donde acabe mi carrera deportiva, empezó a serlo hace casi 16 años. Fue entonces cuando el juego pasó a no ser tan lúdico, pero no por eso menos divertido. Por esa época empecé a comprender que no siempre se puede ganar, pues de las niñas del equipo alevín, yo era la que menos corría.






Fueron pasando los años, y aunque seguía sin destacar, poco a poco fuí entrenando más y lo que era un juego pasó a ser progresivamente una responsabilidad, que empezó a conllevar tener ese sentimiento, que es imposible de explicar, cuando logras una buena marca, esa satisfacción que te saca esa sonrisa, en áquel momento aun, de niña pequeña.

Poco a poco vas aprendiendo lo que es la disciplina, va apareciendo el cansancio y la rutina, y a medida que te vas haciendo mayor, entiendes que da igual el cansancio o las pocas ganas que tengas que entrenar un día, si suena el despertador, suena y te levantas. Y aunque haya veces que no sepas el porqué, lo haces. Pero no solo aprendes la disciplina, el nivel de dureza, cansancio u horarios, aprendes a respetar a tus compañeros y al entrenador, aprendes que la vida no es justa: siempre habrá alguien que entrene menos que tu, pero corra mucho más; aprendes a llevar una dinámica de grupo, el compañerismo, el sacrificio y todos los valores que conllevan practicar un deporte a un cierto nivel.


Llegaron las categorías mayores, junior y absoluto. Cuando llegué a la categoría de junior mi nivel hizo un saltito, llegaron mis primeras mínimas a nivel nacional e intenté mejorar todo lo que pude. Fue a partir de aquí cuando llegó un impás en mi carrrera deportiva:

Dicen que todo sucede por alguna razón, ¿la razón? una mononucleosis me dejó fuera de las piscinas 3 meses, y dicen, valga la redundancia, que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Eché tantísimo en falta nadar, que a la vuelta decidí que si me levantaba cada día a las 5 de la mañana era para algo, y así fue, volví a las piscinas con un 200% de fuerza y voluntad sumándole el voluntariado de los Campeonatos del Mundo de Barcelona, soñé lo bonito, gratificante, y sensacional que podría ser llegar a algo así. Por supuesto por áquel entonces impensable, cualquiera se hubiera reído de mi.

Dicho y hecho incrementé los entrenamientos, las ganas, la alegría, el sacrificio y por supuesto la motivación., los mezclé y en poco tiempo empecé a obtener los resultados de esta fórmula mágica.

Entré en una disciplina nueva para mi, que por mis condiciones físicas y mentales parecía que me venía cómo anillo al dedo. Y así fue, empezó mi nueva carrera deportiva en las Aguas Abiertas, disciplina que en los últimos 7 años me aportó muchísimas cosas.
Y no solo hablo de nadar 5, 10 o sobre todo 25 km, ni de viajes, ni de las 30 internacionalidades que hice, ni del Mundial de Sevilla. También me refiero a la superación personal, a saber soñar despierta, a no tirar nunca la toalla por muchas lesiones que vengan o por muchas injusticias sufridas, a sentirte orgulloso por el esfuerzo realizado, a nunca ponerse límites, los límites no existen, a saber disfrutar con cada brazada, cada entreno, cada viaje, de cada compañero, de cada situación, de cada lágrima de decepción o de cada sonrisa de éxito o alegría.
Cuando vienen épocas difíciles, lesiones o cualquier otro tipo de obstáculo hay que recordar cuantas brazadas te ha costado llegar hasta aquí, y es entonces cuando te haces fuerte, cuando no hay obstáculos que valgan, cuando si estás preparado para superar todo esto, en la vida también lo estarás.


Por todo esto... Te gusta que te valoren y tu te vas valorando aun más. La natación te va aportando no solo grandes resultados, sino grandes amigos, beneficios económicos, repercusiones mediáticas... te valoran por lo que eres y por lo que vas conseguiendo.
Todo lo que te rodea está relacionado con la natación.

Y llegamos al año 2010,  cómo decía antes, 7 años de aguas abiertas, de muchos 5 km, de otros cuantos 10 km y de muchos especiales y bonitos 25 km, de grandes éxitos, sueños hechos realidad, llegar donde nadie quiso creer que llegarías, pero también muchos obstáculos, lesiones que te la juegan, injusticias que te brinda el deporte, o cuando llegan las responsabilidades de un adulto, porque por desgracia en este país o eres la reostia, perdón por la vulgaridad, o no puedes vivir del deporte.


Cuando nadas 25 km, siempre llega un punto que no puedes más, que quieres abandonar, pero sabes que debes seguir luchando, porque si lo haces luego serás mejor y te sentirás increíblemente orgulloso de lo que has logrado. Tocar la placa es una obligación. En la vida, pasa lo mismo.


Y llegamos a la actualidad, ya retirada, hace dos años que decidí colgar el bañador después de una temporada muy dura. Me lesioné, me operé de un hombro para seguir nadando, logré recuperarme muy rápido, logré llegar al Open de Francia en buen estado y logré un buen resultado en Francia para clasificarme para el campeonato de Europa en 25 km. Pero el destino, por no decir otras cosas, quiso que no estuviera ni en Budapest ni en ninguna internacionalidad más esa temporada, pasé un verano "jodido" pensando y valorando si valía la pena seguir entrenando una barbaridad de horas al día para que luego alguien pudiera tacharte de una lista y si todo esto realmente compensaba, lo hablé con los míos y decidí que volvería pero con otros objetivos menos ambiciosos y menos dedicación, pero el que ha estado arriba no sabe competir a otros niveles o al menos mi competitividad no me dejó y una oferta de trabajo fue lo que hizo que finalmente decidiera acabar con esta historia. Así pues el 27 de septiembre del 2010 comuniqué a mi club y a mis entrenadores que colgaba el bañador y puse fin a mi carrera deportiva, a las competiciones, a los entrenos y aun sinfín de cosas que no se ven pero que formaban toda una forma de vivir! Eso si, lo hice convencida, contenta por empezar una nueva etapa que sabía que podía hacerme igual o más feliz que ésta y sobre todo muy orgullosa de todo lo entrenado, competido, vivido y disfrutado.


Pero no puedo acabar esta historia sin mencionar mis dos últimos años en el mundo de la natación, en el CAR, lugar donde cambié, donde soñé, aprendí y disfruté, lugar donde volví a creer en mi misma más que nunca gracias a todos aquellos que me rodearon allí dentro, lugar donde fui muy muy feliz y al que le debo muchas cosas de las que tengo hoy.

Este deporte me ha dejado una herencia muy muy muuuy valiosa, no puedo estar más agradecida, contenta y orgullosa de todo lo que he vivido, aprendido, soñado y disfrutado. Momentos, personas, sentimientos, recuerdos, personas, amigos...


GRACIAS a la natación hoy soy como soy, estoy segura que si no hubiera nadado no sería así, no sería yo, la natación me ha enseñado disciplina, que significa la palabra sacrificio, constancia y perseverancia, me ha enseñado que la vida no es justa pero que no por eso debes dejar de luchar, he aprendido que los límites están donde uno mismo decida que estén, me ha enseñado que significa ganar y que significa perder y lo bonito que es poderlo compartir, he aprendido a soñar despierta, a tener ilusiones, a llorar por tristeza porque algo no sale, a llorar de alegría y felicidad por conseguir algo que creías imposible, he sabido lo que es la sensación de plenitud absoluta, me ha enseñado que he sido una afortunada por vivir todo esto y que todo lo que tengo hoy es en gran parte gracias a todo lo que me enseñó en su día la natación!


Recuerdos, vivencias y valores que hoy puedo y debo aplicar a mi vida personal y profesional como fisioterapeuta.


Y hoy... cuando me preguntan sobre aquellos entrenos, aquellas competiciones, aquellos días en el CAR, aquellos viajes, aquellos 25 km... no puedo evitar que se me iluminen los ojos y que cada momento de esta bonita historia sea hoy un recuerdo de FELICIDAD!



"Sort, sort d'haver-hi estat"

THE END

No hay comentarios: