viernes, 12 de marzo de 2010

Una historia... mi historia.

Todo empieza muy rápido, casi ni te das cuenta, un día de repente pasas de hacer clases de natación con el cole, a estar federada y competir en este deporte. Es entonces cuando todo es un juego, el juego de aprender a flotar, de tirarse al agua, de jugar con tus compañeros, el juego de divertirse por las tardes cuando se sale del cole, pero envez de hacerlo en casa, en la piscina rodeado de niñ@s que juegan al mismo juego, agua y diversión.
Aprendes las reglas de este deporte, te enseñan la técnica, cómo hacerlo... y sin darte cuenta poco a poco vas asimilando lo que significa ganar, pero también perder.

Empecé a nadar con 6 años en el Club Natació Premiá, después de un mes de prueba decidí que aquello me gustaba, me sentía bien, así decidieron federarme. Los 4 años siguientes pasaron rapidísimo, o tal vez no fue así, pero yo tengo esa percepción. Empecé a nadar poco a poco los 4 estilos (aunque el que se me daba mejor era la mariposa) , y las primeras competiciones, todo fue rodado, en nada ya habían aumentado las sesiones de entrenamiento semanales y ya había algun día, que con 9-10 años me levantaba muy pronto por la mañana (5:15) para tirarme al agua a las 6. Y aun así seguía siendo un juego.

En septiembre de 1997, con 10 años, decidí hacer un cambio en mi entorno natatorio, y aunque nunca destaqué por aquella época, quise irme a un club más grande, con grandes infraestructuras y con un equipo de natación (categoría alevín por áquel entonces) mucho mayor. El C.N. Mataró, mi club actual, empezó a serlo hace casi 14 años. Fue entonces cuando el juego pasó a no ser tan lúdico, pero no por eso menos divertido. Por esa época empecé a comprender que no siempre se puede ganar, pues de las niñas del equipo alevín, yo era la que menos corría.

Fueron pasando los años, y aunque seguía sin destacar, poco a poco fuí entrenando más y lo que era un juego pasó a ser progresivamente una responsabilidad, que empezó a conllevar tener ese sentimiento, que es imposible de explicar, cuando logras una buena marca, esa satisfacción que te saca esa sonrisa, en áquel momento aun, de niña pequeña.

Poco a poco vas aprendiendo lo que es la disciplina, va apareciendo el cansancio y la rutina, y a medida que te vas haciendo mayor, entiendes que da igual el cansancio o las pocas ganas que tengas que entrenar un día, si suena el despertador, suena y te levantas. Y aunque haya veces que no sepas el porqué, lo haces. Pero no solo aprendes la disciplina a nivel de dureza, cansancio u horarios, aprendes a respetar a tus compañeros y al entrenador, aprendes que la vida no es justa: siempre habrá alguien que entrene menos que tu, pero corra mucho más; aprendes a llevar una dinámica de grupo, el compañerismo, el sacrificio y todos los valores que conllevan prácticar un deporte a un cierto nivel.

Llegaron las categorías mayores, junior y absoluto. Cuando llegué a la categoría de junior mi nivel hizo un saltito, llegaron mis primeras mínimas a nivel nacional e intenté mejorar todo lo que pude. Fue a partir de aquí cuando llegó un impás en mi carrrera deportiva:
Dicen que todo sucede por alguna razón, ¿la razón? una mononucleosis me dejó fuera de las piscinas 3 meses, y dicen, valga la redundancia, que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Eché tantísimo en falta nadar, que a la vuelta decidí que si me levantaba cada día a las 5 de la mañana era para algo, y así fue, volví a las piscinas con un 200% de fuerza y voluntad sumándole el voluntariado de los Campeonatos del Mundo de Barcelona, soñé lo bonito, gratificante, y sensacional que podría ser llegar a algo así. Por supuesto por áquel entonces impensable, cualquiera se hubiera reído de mi.

Dicho y hecho incrementé los entrenamientos, las ganas, la alegría, el sacrificio y por supuesto la motivación., los mezclé y en poco tiempo empecé a obtener los resultados de esta fórmula mágica.
Entré en una disciplina nueva para mi, que por mis condiciones físicas y mentales parecía que me venía cómo anillo al dedo. Y así fue, empezó mi nueva carrera deportiva en las Aguas Abiertas, disciplina que en los últimos 7 años me ha aportado muchísimas cosas.
Y no solo hablo de nadar 5, 10 o sobre todo 25 km, ni de viajes, ni de las 30 internacionalidades que llevo, ni del Mundial de Sevilla. También me refiero a la superación personal, a saber soñar despierta, a no tirar nunca la toalla por muchas lesiones que vengan o por muchas injusticias sufridas, a sentirte orgulloso por el esfuerzo realizado, a nunca ponerse limites, los limites no existen, a saber disfrutar con cada brazada, cada entreno, cada viaje, de cada compañero, de cada situación, de cada lágrima de decepción o de cada sonrisa de éxito o alegría.
Cuando vienen épocas difíciles, lesiones o cualquier otro tipo de obstáculo hay que recordar cuantas brazadas te ha costado llegar hasta aquí, y es entonces cuando te haces fuerte, cuando no hay obstáculos que valgan, cuando si estás preparado para superar todo esto, en la vida también lo estarás.


Por todo esto... Te gusta que te valoren y tu te vas valorando aun más. La natación te va aportando no solo grandes resultados, sino grandes amigos, beneficios económicos, repercusiones mediáticas... te valoran por lo que eres y por lo que vas conseguiendo.
Todo lo que te rodea está relacionado con la natación.

Y llegamos a la actualidad, cómo decía antes, 7 años de aguas abiertas, de muchos 5 km, de otros cuantos 10 km y de muchos especiales y bonitos 25 km, de grandes éxitos, sueños hechos realidad, llegar donde nadie quiso creer que llegarías, pero también muchos obstáculos, lesiones que te la juegan, injusticias que te brinda el deporte, o cuando llegan las responsabilidades de un adulto, porque por desgracia en este país o eres la reostia, perdón por la vulgaridad, o no puedes vivir del deporte.

Cuando nadas 25 km, siempre llega un punto que no puedes más, que quieres abandonar, pero sabes que debes seguir luchando, porque si lo haces luego serás mejor y te sentirás increíblemente orgulloso de lo que has logrado. Tocar la placa es una obligación. En la vida, pasa lo mismo.

Y es esto, todo lo que os acabo de contar, lo que por suerte, me ha enseñado hasta hoy la natación.


...continuará...

4 comentarios:

Carlosgbg dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Xavi Garcia dijo...

Bonita historia...estoy en un pensamiento parecido pero evidentemente con mis casi 40 años y padre de familia...pues por ahora, me lo tomo de forma tranquila aunque el otro dái hice una competición local aquí en Hong Kong de darle la vuelta a una isla 3.2Kms y me gustó mucho!

Saludos desde Hong Kong!

¨XTB¨Xavi.

Furacán dijo...

Eres una crack!

antonio dijo...

Elena me ha encantado tu historia! y que razón llevas en tus planteamientos fundamentales

Sacrificio, Constancia y Superación.

Así es la vida

Los limites no existen nos los ponemos nosotros ;)

Un abrazo
Antonio