jueves, 5 de octubre de 2017

Tristeza e indignación

Ante los hechos ocurridos los últimos días siento una tristeza y una impotencia absoluta y aunque no haya utilizado nunca las redes sociales para hablar de política, ahora creo, debo y quiero hacerlo. 


He sido toda mi vida apolítica, para situaros un poco soy hija de padre y madre alicantinos, mi apellido es Martínez y en mi casa se habla el castellano (cosa que nunca nos ha supuesto ningún problema), durante 8 años representé a la selección española de natación de aguas abiertas, si, llevaba la bandera española en el gorro, en el bañador y en la ropa, a veces incluso vestía esa ropa al salir de entrenar para ir al colegio, también llevé durante años la mochila de entrenar de la selección a la universidad y nunca pasó nada, nadie nunca me dijo nada, y cuando digo nunca es nunca. A día de hoy en mi consulta me acompaña colgado mi gorro de la selección española, y aun así y ni tan siquiera en estos días tan difíciles nadie ha comentado nunca nada. 

  

Así pues me sorprende y me entristece cuando se habla de hispanofobia, evidentemente en todos lados hay personas con todo tipo de opiniones diferentes, pero esta política que se está haciendo de odio hacia los catalanes y las mentiras que se cuentan en los medios de comunicación, no puedo entenderla y me produce una indignación escandalosa. Quién ha vivido aquí sabe de lo que hablo. 


Os voy a ser sincera, yo el domingo fui a votar, tenía un curso de fisioterapia, pero no podía dejar de lado el derecho a votar y a expresarme, así que fui a primera hora, el ambiente que se respiraba era de un civismo y una paz ejemplar, 3 calles de cola llenas de gente, personas que habían dormido en el colegio para que todos pudiéramos votar, gente mayor que lloraba de emoción al poner la papeleta en la urna, personas con silla de ruedas, personas del si, personas del no, personas que votaban en blanco, todos fueron aplaudidos y cuando digo todos, digo todos. 

Algo que me asomobró fue el respeto con el que se vivió la jornada, absolutamente nadie llevaba banderas ni identificaciones de su ideología, el pueblo catalán mostró un comportamiento ejemplar y cada vez que lo pienso se me ponen los pelos de punta y siento orgullo de formar parte de él. Pero mientras estábamos en la cola para ejercer nuestro derecho a voto, con una arma letal, una papeleta en la mano, nos llegaban unos cuantos vídeos de cargas policiales desmesuradas en otros colegios, imágenes de amigos, conocidos... No señores no, no es ninguna manipulación, era real, vimos como abrían la cabeza con una porra a nuestra gente, y digo nuestra porque cuando te atacan en casa, a los tuyos, el sentimiento se multiplica por mil; parecían animales salvajes sin control, cargaron contra personas mayores, mujeres, daba igual cargaban con tal brutalidad que nos estremecíamos todos mientras estábamos en la cola para poder votar, en el fondo cagados de miedo por si los próximos éramos nosotros, pero nadie se movió y vimos como mucha gente decidió que cambiaría su futuro voto del No a Sí, porque ¿quién quiere quedarse en un país donde, por muy ilegal que sea te parten la cabeza por poner una papeleta en una urna? La gente mayor decía sin parar "esto ya lo hemos vivido".

Si tan ilegal era, era tan fácil como no dar validez al resultado, o si mucho me apuras, retirar las urnas, pero esa violencia brutal no puede ser nunca justificada y menos aún contra personas con las manos arriba y una papeleta en las manos. 

Diposité mi voto después de haber visto muchas cargas policiales y os puedo asegurar que nunca me he sentido tan orgullosa de lo que estaba haciendo, pero sobre todo orgullosa del pueblo catalán que ante todo lo que pasó no hizo ni un paso atrás y se pudo votar. 

Pero mi indignación y profunda tristeza que quiero expresar no es solo por los hechos del domingo, después he quedado completamente rota, al ver cómo, no solo los políticos que eso ya es de prever, si no personas, muchas conocidas, del resto de España justificaban y aplaudían a los policías, y a sus actos brutales, se lamentaban porque había policías heridos, se encallaban en el que "claro, era ilegal" o me explicaban que adoctrinamos a los niños sacándolos del colegio para llevarlos a manifestaciones.


Ante tanta barbaridad quedo atónita, y me pregunto ¿cómo se puede llegar a tal punto de mentira y odio?

Desde mi punto de vista, mi humanidad y mi moral no pueden entender cómo alguien justifica tal brutalidad, tampoco puedo entender cómo se creen tanta mentira, no voy a entrar a dar argumentos ni justificaciones de nada, ni voy a intentar convencer a nadie, porque creo que las imágenes (y no me refiero a la de los medios de comunicación españoles) hablan por sí solas, pero sobre todo porque aquí no queremos conflictos, llevamos más de 7 años de manifestaciones pacíficas muy multitudinarias sin un solo altercado porque SOM GENT DE PAU, somos gente de paz y solo han habido disturbios cuando llegaron los antidisturbios españoles, aquellos que ese gobierno que va contando que adoctrinamos a los niños, envió con una sola misión "A por ellos" y a por ellos fueron. 


El martes salimos a la calle más de un millón de personas dando de nuevo una imagen de civismo y respeto, rechazando la violencia y reclamando nuestros derechos y libertades, en la calle pudimos ver banderas distintas y personas con ideologías muy diversas, y señores y señoras no lo verán en TVE pero no hubo ni un solo altercado, ¿sabéis porqué? Porque som gent de pau. 

El pueblo catalán está tocado y triste y ya somos muchos que nos queremos ir de un país que no solo no condena la violencia sino que la aplaude o ignora los hechos como si no hubiera pasado nada. 


Yo era apolítica, os lo he dicho al principio y me reitero, ahora ya no, ahora solo espero que alguien de este gobierno fascista se de un golpe en la cabeza y se sienten a hablar como personas, porque ante tanta mentira, odio y violencia hacia los catalanes solo vamos a querer irnos para siempre, aunque parece que somos muchos los que ya nos hemos ido, sobre papel no, pero en alma si. 


Una papeleta no es un arma, un ciudadano con derecho a expresar su opinión no es un delincuente al que se le deba apalear y las leyes están para cambiarlas y progresar porque si en el pasado no se hubieran cambiado seguiría existiendo la esclavitud. 

Os invito a apagar la televisión y a venir a Catalunya unos días, porque visto lo que cuentan, un proceso así solo se puede entender desde dentro. 


En contra de la violencia, a favor del derecho a expresar nuestra opinión y en contra de la represión, más que nunca: Visca Catalunya! 




1 comentario:

Caufield dijo...

Excel.lent post. Totalment d'acord